De ciudadsotas a pueblitos

Una semana en CDMX pareció una vida entera, con tanta oferta cultural, gastronómica y musical, vivíamos acelerados intentando seguirle el ritmo a la ciudad. Si dormíamos 5 horas al día era mucho…para nosotros que cuando viajamos estamos acostumbrados a acostarnos y levantarnos con el sol, este ritmo en el que nos absorbió México fue totalmente diferente e intenso a lo acostumbrado.

Con muchos pendientes en la lista, llegó el día en el que logramos desprendernos de México. Como buenos mochileros que intentamos ser y aún con los precios tan bajos que ofrecen los taxis, cargamos nuestras mochilas y nos dirigimos hacia la estación del metro. Estuvimos una hora viendo pasar bagones en donde no entraba ni un arroz, así que aun con las mejores intenciones mochileras de que sufra el cuerpo pero no el bolsillo, no tuvimos más remedio que volver a tomar un taxi hasta la terminal de autobuses.

Era la hora de la verdad, el costo del transporte entre estados definiría muchas decisiones de nuestro viaje…. 20 USD por un tramo de 2 horas hacia nuestro siguiente destino, Querétaro… era una demasiado!!! es como el 200% más de lo que estamos acostumbrados en Ecuador… nuestro viaje corría peligro de quedarse desfinanciado a medio camino. Así que recurrimos a la herramienta a la que le tenemos amor/odio… el internet. Una vez más, nos salvó presentándonos una opción que nos ayudó durante el resto de nuestros viajes: Bla bla car, una aplicación a través de la cual te conectas con diferentes conductores que ofrecen el espacio libre que tengan en su auto por un precio muy conveniente. 2 horas más tarde, Mitchell nos recogía de la terminal de autobuses, llegamos a Querétaro super rápido, cómodos y con muchas recomendaciones por parte de nuestro amigable conductor.

Otra herramienta que nos ha dado una mano es Airbnb, la que resultó ser una herramienta bastante útil que nos ha ayudado a hospedarnos en lugares buenos, con precios accesibles y sobre todo que nos permite compartir con gente local.

Esta vez llegamos a la casa de Ramses, un chico de lo más amable y emprendedor. Su casa se ubicaba a pocos minutos caminando del centro de la ciudad, así que durante los días que nos quedamos en Querétaro recorrimos a pata, como nos gusta, sus calles coloniales, adoquinadas y pintorescas que nos transportaron a una epoca de carretas, sombreros y misas.

Felices andábamos por la vida, cuando a las dos semanas de nuestro viaje, llegó la factura. No sabemos si por comer en la calle o por el agua pero nuestra última noche en Querétaro estuvimos intoxicados, con esclofríos y retortijones. No podíamos parar el viaje, así que aunque el cuerpo nos imploraba lo contrario, madrugamos y nos encontramos con nuestro nuevo conductor que nos llevaría al aclamado San Miguel de Allende.

Llegamos a las 8 am, hora en la que las calles comienzan a despertar en este bello rincón mexicano. Volvimos a encontrar un hospedaje a pocas cuadras del centro esperando sacarle el jugo a nuestra corta estancia. sintiéndonos un poco mejor, descubrimos un San Miguel de Allende tan hermoso como lo describen, perdido entre sus nuevos colonizadores europeos y estadounidenses, pero aún destellando chispas coloridas de su alma mexicana.

Querétaro y San Miguel de Allende, nuestros primeros pueblitos mágicos, nos inspiraron con su surrealismo, nos maravillaron con su belleza, su arte, sus serenatas, su ritmo, y sobre todo su capacidad de transportarnos a una época más lenta, romántica y profunda.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: