Remembranzas del viaje

Ya paso un año desde que decidí “renunciar” a la estabilidad en la que me había acomodado para salir en la búsqueda de algo más… algo que me hiciera sentir viva, que estoy sintiendo y evolucionando cada minuto, que soy el personaje y la directora principal de mi experiencia de vida.. no tan solo la espectadora que sentía que su felicidad se le iba de las manos.

Esta búsqueda de una nueva pasión, de un estilo de vida diferente, contracorriente, pero que resonaba con mayor fortaleza que ningún otro que hayamos conocido, fue lo que forjó nuestro lazo con Andrés, como compañeros de viaje y de vida. Compartimos una misma pasión, sentimos un profundo amor por la naturaleza y por defecto, un serio deber por tener una vida personal y laboral que sea sustentable y que incentive a su cuidado y protección.

Sentí mucho miedo y ansiedad al dejar ir la realidad que conocía en búsqueda de este sueño. Renunciar a un cheque fijo al fin de mes, cancelar la cuenta del celular, entregar nuestra hermosa casa en Puembo, encargar a nuestra gatita, guardar todo en cajas y despedirme de mi gente sin saber hasta cuando los volvería a ver.

Ahora que ya pasó un año, regreso a ese momento con una mirada orgullosa y con ganas de darme un fuerte abrazo por no dejarme vencer por el miedo a lo desconocido, por no dejar que mis apegos materiales y emocionales interfieran con la evolución de mi ser y de mi vida. En algún lugar escuché: “Nunca te arrepentirás de ser valiente” hasta ahora no ha pasado y creo firmemente que no pasará… y es así que he llegado a la conclusión de que la receta para encontar nuestro camino cuando nos sentimos perdidos es: valentía, incertidumbre, tiempo “libre”, desconección, naturaleza.

Ese miedo a lo desconocido, es un miedo tan necesario para crecer, y muchos nos quedamos petrificados ante la idea de salir de nuestra rutina. Aunque seamos infelices, preferimos lo conocido a la incertidumbre. La vida me ha dado uns gran lección y es que cuando he decidido ser valiente han pasado situaciones que nunca pensé que podrían pasar. Cuando te atreves a ser feliz, el universo conspira a tu favor.

Muchas veces en el viaje bromeamos con que deberíamos tener cuidado con lo que deseabamos… de una forma u otra todo se cumplió.

Este año depertó en mí una creatividad que no había sentido en mucho tiempo. Me sentí mas desconectada y por ello más conectada que nunca. Aprendí a dejar ir mi orgullo, a que necesito muy pocas cosas materiales para ser feliz, a no aferrarme a la ilusión que tenemos de controlar todo. Me olvidé del tiempo de la hora, de los días y del tráfico. Recordé cuanto me encantaba dibujar y escribir. Por fin entendí lo que significaba amar tu trabajo. Mi trabajo me hacía FELIZ. Esto para mi era un mito. Nunca lo había sentido y jamás pensé que lo iba a sentir.
Dediqué mi tiempo a una organización con un fin noble, en el que todo el equipo buscaba salvar a una especie en peligro de extinción. Esto fue lo que marcó la diferencia. El cheque a fin de mes pasó a un segundo plano. Pimer plano: salvar tortuguitas.

Un año no es suficiente, así que vamos por más, más viaje, más fotos, más personajes, más aprendizajes, vamos a terminar el resto de nuestra aventura, pero sobretodo vamos a seguir salvando tortuguitas bebes.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

Up ↑

%d bloggers like this: