¿Y si nos separamos?

A las pocas semanas de empezar nuestro viaje nos enteramos que como ecuatorianos necesitamos visa para ingresar a Costa Rica, el tercer país de nuestra lista. Después de varias llamadas, correos electrónicos y una visita a la embajada Tica en Bogotá, nos aseguraron que mientras tengamos vigente la Visa para Estados Unidos podríamos cruzar la frontera sin problema.

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La información que obtuvimos hasta llegar a la aclaración final fue tan confusa y contradictoria, que no pude quedarme con la seguridad de que no tendría problemas en la frontera.  La posibilidad por más remota que fuera de que mi ingreso fuera negado, nos enfrentaba a una situación bastante complicada.

Desde Ecuador, Andrés había sido contratado como instructor EPI para la temporada del 2018 en Costa Rica, programa al que yo apoyaría como voluntaria. En caso de que se me negara la entrada, no habríamos tenido otra opción que separarnos. Mis opciones no eran las más atractivas. Regresar a Ecuador? Quedarme en Panamá? Se acabaría nuestro viaje? Con solo pensarlo me dolía la barriga.

Debo admitir que la idea de quedarme sola me asustaba. Los últimos años he sido receptora de varias campañas en contra de la violencia hacia la mujer, y aunque es un problema bastante real y preocupante, se ha convertido (al menos en mi caso) en una bola negra que me recuerda constantemente que el mundo no es un lugar seguro para una mujer sola, que no hay como confiar en las personas, que mi vestimenta e independencia es un llamado a la agresión y que mi género es sinónimo de vulnerabilidad.

Viajar definitivamente abre nuestros ojos. Nos hemos cruzado con tantas mujeres viajando solas en nuestro camino, llenas de historias protagonizadas por gente buena y solidaria, que realmente me hace pensar que mis miedos e inseguridades están ligadas a una cultura en donde lamentablemente aún las mujeres nos vemos afectadas por el machismo y por una paranoia grupal que se a potencializado a través de redes y que se ha incrustado en nuestras mentes y ha condicionado nuestras decisiones.

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Admiro a esas mujeres empoderadas que no dejan que noticias ni campañas de femicidios y violencia interrumpan sus sueños y estilo de vida. Quiero volver a confiar en el mundo, quiero volver a sentirme libre y no encadenada a mis miedos. El negarme la entrada a Costa Rica hubiera sido la situación perfecta para enfrentarlos. Para cortar esa cadena y librarme esa bola negra.

Ibamos camino a Bocas del Toro cuando fugazmente decidimos terminar de una vez por todas con la incertidumbre de la frontera. Lamentablemente para mi desarrollo personal,  tendré que trabajar mis miedos en un próximo futuro.

Un nuevo sello, un nuevo país. Los oficiales de migración nos devolvieron nuestros pasaportes con una gran sonrisa y un “pura vida” de despedida.

Ahora sí, sin miedo, ¡Hola Costa Rica!

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One thought on “¿Y si nos separamos?

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  1. Que suerte que pudieron entrar a Costa Rica sin mucho problema… creo que el miedo es parte de todos y cada uno de nosotros. Todos sentimos miedo a algo y cuando logramos vencerlo, viene otro miedo diferente que habrá que superarlo. Yo tengo muchos miedos que no los he resuelto todavía, tenemos ritmos diferentes y tiempos diferentes pero tarde o temprano tendremos que enfrentarnos la misma vida nos pondrá a prueba tarde o temprano. Un abrazo y suerte.

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