Panamá Rainforest Discovery Center, Voluntariado a las alturas

A diferencia de muchas organizaciones –que no creo que ni ojean nuestros mails y propuestas, donde prácticamente ofrecemos nuestros conocimientos, tiempo y buenas vibras a cambio de un espacio para la carpa- a Karen le encantó nuestro perfil, esas fueron sus palabras textuales en su mail de respuesta. La directora del Panamá Rainforest Discovery Center (PRDC) nos invitaba a la reserva a tener una entrevista para conocernos y finiquitar detalles para lo que sería nuestro voluntariado. Lo que no sabíamos, es que empezaríamos con el voluntariado ese mismo día.

A las 5 de la tarde empezaron a llegar los miembros del directorio de la Fundación Avifauna Eugene Eisenmann (que administra la reserva) y muchos invitados especiales, incluyendo al afamado arquitecto Patrick Dillon quién diseño y construyó las infraestructuras principales: el centro de interpretación y la torre de observación de aproximadamente 35 metros de altura. Ese día era el décimo aniversario de la apertura del proyecto que salvaguarda el biodiverso bosque de Gamboa (área de amortiguamiento del Parque Nacional Soberanía)

El evento: apreciar el atardecer en la plataforma de la torre sobre el dosel del bosque, acompañados por una degustación de vinos que agudizaba nuestros sentidos para apreciar la serenata de no menos de 1 docena de tucanes que parecía que discutían de política por la forma en que articulaban y presentaban su show.

Por mi profesión y estilo de vida, he tenido la suerte de visitar, trabajar, y prácticamente vivir en instalaciones o infraestructuras similares. Lo que aprendí ese día, después de conocer la filosofía de cómo se construyó esta torre, simplemente la convierten en mi favorita. No solo no se tumbó ni un solo árbol, pero el diseño fue inspirado en la ecología de bosques tropicales, y de cómo los árboles crecen. Se mantuvo el menor impacto posible en sus terrenos respectivos (torre y centro de visitantes), y cada uno a su manera, refleja los principios de diseño sostenible, incluyendo la construcción de las instalaciones en terrenos ya utilizados anteriormente. Se dispusieron además paneles fotovoltaicos para la generación de energía, se usaron materiales de construcción reciclados (acero estructural, paneles de madera), y se recoge el agua de la lluvia para su tratamiento y consumo, reciclando además las aguas residuales e integrando sistemas de ventilación natural. La instalación fue inaugurada en enero de 2008 por el entonces presidente de Panamá, Martín Torrijos, y desde entonces ha sido visitado por más de quince mil visitantes, incluyendo estudiantes y turistas, lo que contribuye de manera significativa a la educación ambiental en Panamá.

Foto: Archdaily.com

Mientras anochecía y observábamos las primeras estrellas, Beatriz, la mente brillante y alma y corazón de este proyecto, quién casi atragantándose, (por comerse una abeja mientras hablaba) nos deleitaba con el relato de una Águila Harpía que visitaba la torre, todavía en construcción, atraída por los destellos de luces de los soldadores. Ojalá el águila siga viva y con su sentido de la vista intacto.

Esa tarde noche entre dorados colores, el bosque con sus 50 sombras de verde y gigantes buques (que se divisaban a media distancia cruzando el canal) la Guz documentaba el evento y yo pajareaba y ayudaba a los invitados a observar, muchos por primera vez, tucanes, loras, tangaras, y monos aulladores. Que mejor tarjeta de presentación que hacer lo que nos apasiona. De esta manera los miembros del directorio de la fundación aceptaban nuestro voluntariado. Desde esa tarde nos convertimos en staff del PRDC.

Nuestras tareas: pajarear, interpretar, educar a turistas de todo el mundo, aumentar el banco fotográfico de la reserva, y deleitar a los visitantes con las espontáneas e increíbles ilustraciones de aves que la Guz creaba con materiales reciclados.
Cada día el universo nos manda más señales de que en esta vida hay que hacer lo que nos apasiona, y esto, sea lo que sea, tiene que ser hecho con amor para aumentar la conciencia pro vida.

Mi lista de aves aumento en más de 200 spp. Incluyendo joyas como el Rufous Crested Coquette, Pheasent Cuckoo, Streak-chested Antpitta entre muchas otras; aunque la cotinga nunca asomo!

El tiempo que voluntariamos en PRDC paso muy rápido, pero fue muy intenso. Acampamos en medio de un exquisito bosque, donde a luz de vela monos nocturnos y kinkajous nos arullaban, y cantos de Mot Mots y monos aulladores marcaban el inicio del día. Cocinar manjares veganos y en su mayoría raw, fue perfecto para seguir incursionando en nuestra dieta a base de plantas. Intercambiar pensamientos y filosofar con extraños y nuevos amigos, nos abrio nuestro tercer ojo. Analizar quindes a su máxima expresión nos hizo entender lo frágiles pero fuertes que podemos ser. Estar “solos” cobijados por la energía del bosque fue un lujo en nuestra luna de miel.

Dejando a un lado la extravagante naturaleza que nos rodeaba, la experiencia en PRDC fue tan rica por las personas que se nos cruzaron por el camino. Carlos no solo es el 2ndo a bordo de la reserva, es un completo Rasta que sigue luchando en contra de Babylon. Les recomiendo muy seriamente, a quienes son ignorantes del tema, y muchas veces prejuiciosos, a investigar y leer un poco de que se trata la verdadera filosofía Rastafari. Con él pajareamos, compartimos horas de trabajo, y filosofamos e intercambiamos ideas de estilos de vida pro vida.

En una de las andanzas, nos mostró un secreto guardado en el corazón de ciudad de Panamá, algo que en nuestro idioma se llama “una hueca”. Un restaurante vegetariano que sirve en porciones. Con un promedio de $0.25 por porción, y más de 20 diferentes opciones, fue un templo para nuestro apetito y presupuesto.

Algo muy hermoso de rescatar del PRDC, es que la mayoría del staff, ha hecho escuela in-situ. Comenzaron a trabajar con el nacimiento del proyecto, y diez años después, son naturalistas empíricos y guías profesionales que se ganan la vida utilizando sabiamente a la bodiversidad.

Foto: Archdaily.com

El área donde está ubicada la reserva, fue el espacio que inspiró al primer “pajarero” de Panamá (Eugene Eisenmann), quién influyó enérgicamente en Robert Ridgely para incursionar en el mundo de las aves. De ahí, Ridgely publicaría “Aves de Panamá” y más adelante “Aves del Ecuador”. El mundo de la ciencia, la ornitología y la conservación nunca sería igual.
Eisenmann y Ridgely no serán los últimos naturalistas inspirados por la magia de este bosque.

One thought on “Panamá Rainforest Discovery Center, Voluntariado a las alturas

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  1. Que hermoso relato Andrés, me encanta lo que hacen y como lo disfrutan. Como tú bien dices hay que hacer las cosas que a uno le encanta hacer y ser feliz de esa manera. Me imagino la belleza de éste lugar en donde estuvieron y toda esa gente tán increible con la que han podido compartir, ayudar y colaborar así como aprender tanto.

    Hermosos dibujos de la Guz y que linda Luna de miel rodeados de tanta bellezas naturales.
    Espero con ilusión el próximo relato hasta tanto un abrazo. Les quiero y extraño mucho.
    Silvia

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