PUTUMAYO de Sibundoy a Mocoa

Cruzamos temprano la laguna de La Cocha de regreso a El Encano y decidimos salir caminando hasta la carretera principal. Nos tomó un buen rato encontrar un carro que baje para Sibundoy. En la gasolinera mas cercana nos sentamos a conversar con los trabajadores para información de cómo hacer el recorrido y esperar que algún carro llene el tanque ahí y baje para Putumayo. La conversación fue muy bizarra. Mientras nos invitaban un tinto muy aguado la conversación se desvió tanto, y después de descubrir que éramos ecuatorianos, empezaron a indagarnos si sabíamos donde conseguir pantalones militares ecuatorianos porque estaban de moda entre los gasolineros (aparentemente son muy resistentes, duraderos e impermeables). Una buseta destartalada paró a poner gasolina “corriente” y terminó esa conversación “elegante”. Descubrimos que bajaba para Putumayo. Cargamos las mochilas en la parte de atrás y desconfiados si la buseta iba a poder cruzar el páramo y bajar a Sibundoy nos subimos. A nuestra sorpresa, cuando arrancó y prendió la radio, nuestros oídos se deleitaron con todo el repertorio del talentoso compatriota Julio Jaramillo. Coreando con los demás pasajeros “Nuestro juramento” tomamos eso como una muy buena señal antes de tomar tan difícil carretera. Cruzamos el páramo de hermosos frailejones pero fue imposible tomar una buena foto entre la incomodidad, el camino culebrero y la ruinosa buseta.

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Sibundoy emergió entre las nubes como un extraño pero hermoso mundo escondido entre la niebla de las montañas que la rodean. Hogar de los Inga y Kamënstsä, donde nace el gran río Putumayo, es el lugar con mayor concentración de plantas alucinógenas del planeta. El valle se encuentra sobre los 2000 m.s.n.m en una antigua laguna drenada naturalmente hace millones de años. Su geografía es asombrosa, al norte los Andes se dividen en 3 cordilleras, al sur se juntan en una gran cordillera; no existe otro lugar en el planeta donde se puede cruzar desde el oeste de los Andes hacia la Amazonía en menos de 70 Km.

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Así lo describe Wade Davis, en su famosísimo libro One River, relatos de exploraciones y descubrimientos en la Amazonía de unos locos botánicos. Un libro muy recomendado para todos y esencial para naturalistas, que lo estoy devorando !

Este camino descrito lo íbamos a experimentar cuando nos aventuramos en el Trampolín de la muerte. El camino es miedoso, el camino es traficado, el camino es peligroso y su historia muy triste, pero es de los bosque nublados más exuberantes que jamás hayamos visto. Orquídeas, begonias, calcedonias, bomareas, fuchsias, helechos, licopodios, palmas, cecropias, mayos (de lo que podía identificar) me distraían de los abismos muchas veces a centímetros de las llantas de la buseta, una Nissan Urvan con un buen labrado reencauchado de la flota Cootransmayo.

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La Amazonía colombiana se diferencia de la Amazonía brasileña, peruana y ecuatoriana, que con sus ríos navegables transformaron la dinámica de ese ecosistema. En la Amazonía colombiana solo el bajo Putumayo es navegable, sus demás ríos amazónicos son muy correntosos, tiene fuertes rápidos o cascadas que nunca permitieron que se los navegue, lo que impidió que se ingrese fácilmente al corazón de la Amazonía colombiana. Estamos a la entrada de la Amazonía, en la capital del departamento de Putumayo, la Gran Manzana del oriente colombiano, Mocoa city jungle.

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Sin el problema de conflictos armados, y de cultivos ilícitos, en medio del proceso de post-paz, internacionales mineras y petroleras quieren hacer de las suyas en territorios prístino de uno de los países más mega diversos del planeta.

Putumayo no quiere esto, acá la gente pide a gritos TURISMO Y PAZ, no extractivismo. Solo basta conversar con los locales para darse cuenta de las ganas que los putumayenses tienen en convertirse en un referente de paz, ecoturismo, convivencia sana y pura con el ambiente, y del buen uso de la biodiversidad.

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Así es como llegamos a PAWAY que en lengua Inga significa volar. Estamos de voluntarios ya una semana, y nos quedamos por lo menos otra más. Esta reserva, sus chéveres y hospitalarios dueños, que son referentes de activismo y lucha en la región, se merece un post completito dedicado a ellos. Solo les adelantamos que estamos viviendo en las orillas del río Pepino donde tienen una eco-cabaña a 27 metros de alto en un gran ceiba !

 

 

3 thoughts on “PUTUMAYO de Sibundoy a Mocoa

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  1. Que belleza Andrés y Guz, sus relatos nos hacen sentir como que estuviéramos en el mismo lugar y nos deja con la curiosidad de que escriban más y nos cuenten más cosas… mucha suerte….

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